Novatas
Mis primeras dos semanas en el colegio mayor se estaban haciendo muy
largas, ya que como "novata" la tarea que se me había encomendado durante
el primer mes era arreglar cuatro habitaciones de veteranos y veteranas
entre comentarios de dudoso gusto por parte de aquellos/as, yo esperaba que
pasado ese tiempo las cosas mejorasen así que aguantaba mientras hacía
camas con Ruth, mi compañera de cuarto. Una de las habitaciones que
teníamos que arreglar era la de mi hermana Sonia que al llevar tres cursos
en el colegio tenía una individual en nuestra misma planta por lo que
siempre la dejábamos para la última, el jueves pasado, como siempre,
entramos en la habitación pensando que estaría vacía pues mi hermana estaba
en clase, ante nosotras apareció Jorge el tío más macizo del colegio que,
por toda vestimenta, llevaba unos boxer negros, le pedimos disculpas y nos
dispusimos a salir, él me llamó y volví a entrar con mi almeja de 18 años
recién cumplidos totalmente mojada ante la posibilidad de un polvo rápido
con el ligue de mi hermana, pero nada de eso. El tío se pasó media hora
preguntándome cosas acerca de mi hermana, la hubiese estrangulado. Cuando
por fin volví a mi habitación Ruth me preguntó si no me daba vergüenza
hacérmelo con el novio de mi hermana, etc… por mucho que traté de
explicarla lo que realmente había ocurrido no se creyó ni una palabra. Y
como es una gran chica pero la discreción no es su fuerte, a la hora de
comer todo el colegio sabía de mi "aventura" con Jorge.

Como pensé que quizás Sonia no se tomaría demasiado bien el asunto después
de terminar mis clases fui a su habitación a explicar lo que había
ocurrido, cuando llegué estaba con Laura, Cris y Ana sus tres "amigas" que
no me dieron la mínima oportunidad de explicarme, así que la reunión
terminó cuando mi hermana con la más dulce de sus sonrisas me dijo
"Hermanita eres una zorra y me la vas a pagar". Salí de allí a punto de
llorar por lo injusto de la situación y además no podía contar con la ayuda
de Jorge porque se había ido a casa de su familia esa misma mañana.

Con el enfado a flor de piel volví a mi habitación, Ruth estaba desnuda
sobre la cama leyendo así que descargué mi enfado con ella, la cosa se lió
y al momento estábamos en el suelo peleando, nos dábamos golpes donde
podíamos y en una de esas mi puño se estrelló en su pecho izquierdo y Ruth
empezó a llorar de dolor, al momento mi enfado cedió, la pedí perdón y
cuando me lo concedió la abracé hasta que se calmó y fue ella la que pidió
disculpas por difundir la historia. En ese momento decidí que no tenía caso
pillarse el disgusto ya que el lunes llegaría Jorge y todo se aclararía,
así que más animada me desnudé y me metí en la ducha, allí empecé a pensar
en la pelea con Ruth y mis pezones se pusieron duros como piedras
reclamando la atención de mis manos que inmediatamente empezaron a
estrujarlos y frotarlos, nunca había tenido relaciones o fantasías con
otras mujeres pero la escena con mi compañera me había puesto a cien, mis
manos seguían jugando con mis pequeños y duros senos, el calor me hacía
estremecer y busque mi coño. Mientras con una mano frotaba mi clítoris dos
dedos de la otra me follaban frenéticamente primero mi almeja hambrienta y
luego mi estrecho culo, los primeros avisos del inminente orgasmo llegaron
hasta mi garganta donde intenté sofocarlos, no lo conseguí del todo y desde
el otro lado de la puerta Ruth preguntó si me ocurría algo, no contesté y
ella, preocupada, trató de abrir la puerta, como yo no había puesto el
pestillo entró en el baño justo a tiempo de ver como su compañera de cuarto
se corría como una burra, se puso roja como un tomate, igual que yo y salió
del cuarto de baño.

Terminé de ducharme y salí yo también, Ruth seguía tumbada en su cama
aunque se había puesto unas braguitas de algodón y una camiseta, nuestras
miradas trataban de evitarse hasta que no pude más y la expliqué que
lamentaba haberla asustado pero una vez en la ducha y tras nuestra pelea no
había podido controlarme, lo entendió y me dijo que la próxima vez usase su
guante de baño, pregunté por qué y me lo enseñó, era un guante cuyo dedo
corazón era una polla de látex de 25 cms y un grosor considerable, prometí
usarlo la próxima vez, al incorporarse para guardarlo su cara quedó a
escasos centímetros de la mía y no se que me pasó pero acerque mi boca a la
suya, sus labios se abrieron y nuestras lenguas se fundieron mientras
nuestras manos acariciaban lo que podían, paramos y ella confundida me dijo
"María yo no soy lesbiana" yo contesté "Cariño yo tampoco, pero te deseo" y
me desprendí de la toalla que cubría mi cuerpo, Ruth cerró la puerta con
llave, me miró, sonrió, se quitó la camiseta y con un tímido "ven conmigo"
se tumbó sobre mi cama. Estaba preciosa con sus rubios cabellos cayendo
sobre sus enormes tetas y los grandes pezones apuntando al techo eran una
tentación difícil de resistir, los besé, lamí y mordí mientras mi
excitación se volvía casi insoportable y los gemidos de Ruth iban en
aumento, muy despacio mi lengua iba trazando complicados arabescos sobre el
cuerpo de mi amiga mientras bajaba en busca de su pubis, lentamente deslicé
las braguitas por sus piernas y ante mi apareció su almeja con el dorado
vello cubierto de pequeñas gotas que fui recogiendo con mi lengua que se
abría camino hacia el interior de mi amiga mientras mis dedos acariciaban
su clítoris, Ruth movía sus caderas lentamente a la vez que acariciaba sus
pezones, ese movimento puso ante mi boca su puerta trasera que lamí
despacio para luego detenerme en besar y morder su clítoris mientras con
mis dedos follaba sus dos agujeros, sus gemidos aceleraron, luego se
convirtieron en pequeños gritos y finalmente el clímax invadió su cuerpo
convulso.

Lentamente se incorporó y su boca buscó la mía, descendió por mi cuello,
recorrió el canal entre mis tetas mientras sus manos las aprisionaban, su
boca seguía bajando hacia mi vulva que lamió primero un tanto titubeante y
en seguida como una auténtica maestra, mis rodillas no me sostenían de modo
que me tumbé en la cama, las sensaciones que mi clítoris, manejado por
aquella lengua, transmitía me estaban volviendo loca de placer, mientras
Ruth, sin dejar de comerse mi almeja, se había colocado su guante en la
mano y poco a poco lo fue introduciendo en mi coño hasta el fondo, cuando
empezó un lento mete y saca el orgasmo me llenó por completo, pero yo
quería más y colocándome a cuatro patas le pedí a mi amiga que me metiese
aquella "tranca" por el culo, protestó diciendo que me iba a romper pero
ante mi insistencia empezó a lubricar mi ano con abundante saliva y puso la
polla ante mi boca, la mamé como si fuera de carne dejándola también llena
de saliva y lista para que Ruth empezase a encularme, lo hizo todo lo
despacio que pudo pero aún así el dolor era grande, estaba a punto de
pedirla que parase cuando me dio un azote que hizo que mi ano se relajase
un poco, con cuatro azotes más consiguió meter la mitad del consolador
dentro de mí y empezó a moverlo, al rato mis gritos pedían más y ella me
enculaba cada vez más fuerte mientras su boca jugaba con mi almeja, esta
vez cuando el orgasmo me alcanzó estuve a punto de desmayarme, permanecimos
un rato abrazadas y después nos duchamos, bajamos a cenar y nos acostamos
en la misma cama donde Ruth me pidió que la próxima vez la enculase a ella,
la aseguré que así lo haríamos y tras un húmedo beso nos dispusimos a
dormir.

Cuando desperté por la mañana Ruth terminaba de hacer su maleta para ir de
fin de semana a su casa, nos despedimos con un beso y me dispuse a asistir
a las clases del viernes, toda la mañana estuve distraída por lo ocurrido
el día anterior. Por la tarde no sabía que hacer ya que mi hermana no me
hablaba, así que me fui a nadar a la piscina, llegué a la hora de cenar y
me encontré de morros con Ana y Cris, me dijeron que estuviese tranquila
pues a mi hermana se le pasaría pronto el enfado y quedamos a las 11:00
para salir a tomar un café.
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Me puse una minifalda negra y un jersey, como mis tetas no son demasiado
abundantes y si muy duras, nada de sujetador y la braguita mas sexy que
tenía por si hubiese plan, a la hora convenida bajé a la cafetería donde ya
estaba Cris, la verdad es que estaba muy buena y más con aquel vestido rojo
muy ceñido que no dejaba ver marcas así que supuse no llevaba ropa
interior, en seguida bajó también Ana con un vestido similar al de Cris
pero de color negro, tampoco había marcas, a mi alrededor los chicos no las
quitaban ojo, las dos son altas con grandes tetas y bonitas piernas, Cris
es además muy guapa y la cara de Ana es más del montón, las dos son morenas
y lucen largas melenas, todo un contraste conmigo que llevo el pelo corto y
rubio y mis formas no son demasiado generosas aunque si bien
proporcionadas.

Tomamos un taxi que nos dejó en un local que estaba cerrando, tras la barra
un chico de unos 25 años que estaba bastante bien saludo a mis compañeras
con confianza, cerrando después la puerta del local, me lo presentaron como
Pedro y nos sentamos todos juntos con unas copas, no bebo demasiado así que
la segunda ronda ya me estaba afectando por lo que decidí ponerme a bailar,
al rato Pedro puso música lenta me abrazó y empezó a bailar conmigo poco
después las tetas de Cris se apretaban en mi espalda a la vez que sus manos
buscaban mis pezones y su boca besaba mi cuello, al principio pensé
resistirme pero tras lo del día anterior la perspectiva de follar con un
hombre y dos mujeres me resultaba bastante atractiva, por eso cuando me
vendó los ojos no protesté. Entre las dos me quitaron la ropa salvo las
bragas y me llevaron hasta algún lugar donde me hicieron agacharme con las
piernas abiertas, entonces ataron mis manos a dos columnas con tal fuerza
que me quedé sin circulación, la situación había dejado de ser graciosa y
estaba un poco asustada así que les pedí que me dejasen, una mano me cogió
por el pelo y levantó mi cabeza a la vez que la polla de Pedro presionaba
contra mi boca cerrada, intentaba apartar la cara pero las manos del chico
no me lo permitían, se oyó un chasquido y un intenso dolor recorrió mis
nalgas, abrí la boca para quejarme y Pedro metió su verga, era tan gruesa
que no podía tragármela, otro golpe en mi trasero y la voz de mi hermana
que dice "vamos putita, chupa ese caramelo que ahora vas a pagar, chupa o
te destrozo el culo con la fusta", como pude empecé a recorrer aquella
monstruosidad con mi boca, me arrancaron las bragas y me colocaron pinzas
en los pezones unidas por una cadena, al principio dolían bastante pero a
medida que las tenía puestas me fue gustando la sensación, me mandaron
arrodillarme, alguien se metió entre mis piernas y algo duró se apoyó en la
entrada de mi vagina, con un golpe seco me lo metió hasta el fondo
haciéndome gritar de dolor pues el consolador que acababa de taladrarme
mediría unos 6 cms de diámetro y 25 de largo, un rato después, que a mi me
pareció una eternidad, el dolor de mi coño fue sustituido por un intenso
placer, pero mi hermana estaba dispuesta a no dejarme disfrutar de modo que
ordenó a Pedro que me diese por el culo, cuando el enorme nabo del chaval
empezó a penetrar mi ano comencé a gritar de dolor, al momento tenía un
coño en mi boca que ahogaba mis protestas, dispuesta a no doblegarme cerré
mi boca, alguien me tapó la nariz y cuando abrí la boca para respirar un
caliente chorro golpeó mi mejilla dirigiéndose hacia mi boca, el olor no
dejaba lugar a la duda, la muy zorra se estaba meando en mi boca, pero
extrañamente eso me excitó enormemente, en ese momento decidí que
resistirse no tenía caso así que intenté disfrutar lo máximo posible, mi
lengua busco el coño que tenía ante mi y empecé a lamerlo mientras la orina
invadía mi garganta, paulatinamente el chorro cesó y seguí comiéndome
aquella depilada almeja. La doble penetración había dejado de ser dolorosa
y la sensación de tener mis dos agujeros totalmente llenos me estaba
volviendo loca, noté un calor que me invadía al tiempo que alcanzaba el
primer orgasmo de la noche, entonces me quitaron la venda de los ojos y
pude hacerme una idea exacta de la situación, Cris era quien seguía
jodiéndome con el consolador, Pedro había sacado su polla de mi culo y
estaba follándose a Ana y mi lengua se hundía entre los pliegues del coño
afeitado de mi hermana, la miré de arriba a abajo estaba totalmente desnuda
salvo por las medias y los zapatos, seguí comiendo su almeja mientras ella
desataba mis manos, lentamente me puse de pie y pregunté si ya estabamos en
paz, ella asintió, besé sus labios, la tumbé en el suelo y recorrí cada
centímetro de su piel con mis manos y mi boca, até a mi cintura el
consolador de Cris mientras ésta ofrecía su vulva a Sonia que lamió al
momento el regalo que la brindaban, apoyé la punta del consolador en el
coño de mi hermana y de un golpe seco se lo clavé empezando a follarla con
gran ímpetu, podía ver como el enorme aparato distendía sus labios
vaginales y podía oir sus gritos anunciando el orgasmo que llegó acompañado
por el de Cris, que momentos después orinaba sobre el rostro de mi hermana
y pude ver como ésta tragaba el dorado líquido ;en el otro extremo Pedro
enculaba a Ana que también se corría, cansada me tumbé en el suelo, Sonia
se acercó, chupó mis pezones, y fue descendiendo por mi cuerpo hasta que su
lengua encontró mi botón del placer, mi cuerpo se estremecía ante la
caricia de mi hermana, en eso Pedro se acercó, colocó una pierna a cada
lado de mi cuerpo y despacio se sentó sobre el consolador que, aún atado a
mi cintura, apuntaba hacia el techo, cuando lo tuvo acomodado en su ano
empezó a subir y bajar, ante mi cara su enorme polla erecta se ofrecía, le
masturbé al mismo ritmo que él se enculaba y en seguida surgió una enorme
descarga de leche de la que, abriendo la boca, tragué lo que pude, el resto
corrió por mi cuerpo hasta que las lenguas de las demás se encargaron de
limpiarlo. Después de descansar un rato y tomarnos una copa volvimos al
colegio.

El domingo a las nueve de la noche estaba en mi habitación en bata
esperando a Ruth, cuando llegó se acercó a mi y me besó en la boca, al ver
que ella no lamentaba lo que había pasado me quité la bata y la ofrecí un
pequeño presente, atado a mi cintura había un consolador de buen tamaño
aunque no tan temible como el de Cris, sin mediar palabra tranqué la puerta
de la habitación y la recosté boca abajo en la mesa de estudio, levanté su
minifalda, la quité las bragas y de rodillas fui lamiendo lentamente su ano
a la vez que acariciaba su clítoris, ella gemía así que decidí que era el
momento, me coloqué tras ella, apoye la punta del consolador en la entrada
de su culo y lentamente se lo introduje empezando a follarla, por cierto
estaría Ruth dispuesta a conocer íntimamente a mi hermana y sus amigas.
Sería cosa de preguntarlo, pero….. mejor en otro momento.

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