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| Placer Infinito | ||
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Hola, ¿recuerdan a Daniel y Tania?, pues bien como en mi tierra se dice:
"que lo prometido es deuda", Daniel me llamó muy discretamente a casa, para
darme el teléfono de Ricardo, el amiguito super dotado que quedó a
presentarme y me
comentó que ya le había hablado de mi, de mis deseos, para lo cual espera
mi llamada para ponernos de acuerdo. Confieso que sentí una gran emoción, pero también preocupación por las recomendaciones de Tania y el dolor tan grande que me produjo Roberto cuando me penetró con el falso pene Rey Neptuno, que imagino sea algo similar al famoso pene de Ricardo. Me armé de valor y lo llamé, al decirle quien era, se mostró muy complacido con mi llamada y me citó a su apartamento esa misma noche, ya que me dijo que estaba impaciente por hacerme feliz. No tuve palabras para decirle que por ahora no, o que dentro de unos días, o que se yo, mi voz casi no salía de mi garganta, la emoción era demasiado grande, estaba tan cerca de algo tan deseado que casi no podía hablar y apenas logre decirle, si, si, Ricardo, ahí estaré esta noche sin falta. Antes de colgar, me dijo con mucha claridad: Carlos, no quiero rollos ni enamoramientos, lo mío es sexo y satisfacción, pero cero problemas, okey....si, si, si claro Ricardo le volví a responder y oí cuando colgó el teléfono. Se le sentía una voz muy varonil y segura. Ese día lo pasé muy inquieto, no comí nada para no llenar mis intestinos, me hice varios lavados muy profundos y prolongados hasta sentirme totalmente limpio internamente, me unte diversos tipos de cremas incluso llevándolas muy adentro de mi ano con ayuda de los dedos y finalmente de una cánula especial que traen incorporada las pomadas para las hemorroides. En la tarde, fui a visitar a una amiga que regenta una tienda de artículos sexy con quien tengo cierta confianza y le comenté la cita que tenía con ese chico, sus condiciones especiales y mi necesidad de algún lubricante especial que me ayudara a resistir el dolor. Ella se lamió los labios cuando le comenté que el chico era super dotado, me guiñó un ojo y me dijo: WOW te felicito Carlos, y me recomendó una crema muy buena y unas pastillas excitantes que debería tomarme una hora antes de tener relación con él para excitarme al máximo y hacer más placentero el momento. Incluso, me recomendó tomar dos a la vez y en un poco de licor, y aplicarme la crema pocos minutos antes de la penetración. Cuando ya me retiraba de la tienda, me dijo: Carlos, si queda algo disponible de ese chico, me gustaría conocerlo, tu sabes que me fascinan los machos bien dotados, no le di respuestas, pero no me agradó nada su sugerencia.... que se habrá creído esa chica ah...... Antes de salir de casa, me di una buena ducha, me hice el último lavado, me vestí muy sexy íntimamente, con una tanga de color negro muy ajustada y casi toda dentro de las nalgas que apenas cubrían mi pequeño promontorio, me perfumé muy bien las nalgas, el ano, los testículos, mi pene y todo mi cuerpo y me vestí con mi mejor ropa juvenil. Antes de llegar a su apartamento, entre a un bar y me tomé dos tragos con las pastillas indicadas y me decidí a tocar su portero, oyendo de inmediato su voz que me decía, al oír sonar la puerta, abre y sube, que te estoy esperando. Cuando toqué a la puerta, mi corazón casi saltaba de mi pecho, mi piernas temblaban, y una palpitación invadía todo mi cuerpo. El abrió la puerta, entré y casi me desmayo al ver aquel apuesto chico con solo sus interiores puestos, luciendo aquel enorme bulto entre la piernas y aquel pecho plano, y amplio, aquellos ojos impresionantes y esos brazos musculosos que dentro de pocos estaría atrapando todo mi cuerpo. El notó mi impresión y fue directo al grano. Veo que te agradé de sobremanera verdad...si, si, si le contesté, emocionado. Tu también te ves muy bien, eres un chico bastante bien y creo que la vamos a pasar muy rico. Ah! Ya sabes y has visto que soy bastante dotado, Daniel me dijo que has tenidos experiencias con él y con un amigo de él que también es bastante dotado, espero no causarte daños, no es mi deseo Carlos...claro, claro, le respondí aún con la emoción en todo mi cuerpo y mis ojos desorbitados que no se separaban de aquel bulto que había en su ropa interior. Veo que te agrada mi bulto, me comentó al ver mi mirada fija en él. Muchísimo le contesté, es impresionante, es hermoso....no sabía que decirle, estaba eufórico, Wow... wow.... Ricardo se acercó a mí, tomó mi mano y la puso sobre su interior para que se lo palpara, y sentí su vigor, su dureza a pesar de estar flácido, casi no lo abarcaba con mi mano, palpé sus testículos, se sentían suaves y enérgicos, divinos, y él pudo adivinar mi pensamiento y mis deseos, para lo cual de lo sacó del interior y me ordenó que se lo besara, lo que hice de inmediato, luego me arrodillé a sus pies, tome aquel monstruo de pene entre mis dos manos, y comencé a estrujármelo por toda mi cara, mi cuello, no sabía que hacer con el, de la alegría que sentía, lo besaba, le chupaba la cabeza, enorme y circuncisa, de color rojo casi morado brillante y de textura suave y sabor delicioso. Sus testículos los lamí, los besé y chupe una y mil veces, hasta que Ricardo con su pene ya medio erecto, me tomó por la cabeza y me lo introdujo en la boca haciendo presión para que entrara al máximo, lo que era bastante dificultoso por su gran diámetro, pero sacando saliva de donde no tenía logré que me entrara la mitad, pero no soportaba más, me dolían las comisuras de los labios y me sentía ahogado, era divino aquello, pero demasiado grande. Mi alegría era inmensa, jamás hubiera podido imaginar un pene tan descomunal, ya había divisado una regla sobre un escritorio y me propuse medírselo cuando entrara más en confianza, lo cual hice para comprobar que dicha regla solo alcanzaba los 30 cms y su pene tenía todavía unos tres o cuatro más y era como de unos 5 a 6 de ancho o grosor.¡!!!!WOW!!!! creo que es un pene sensacional. Emanaba un delicioso olor a macho, fuerte y ácido, su glande era una locura, enorme, con respecto al resto del pene, rojo muy intenso, casi morado, con un enorme agujero en el medio y totalmente circunciso con tres venas que lo cruzaban a lo largo y en rededor, dándole un aspecto impresionante, que me tenía postrado a sus pies y derretido. Mi ano, estaba hecho agua, el efecto de las pastilla estaba a millón y ahora era cuando apenas estábamos comenzando, yo ni siquiera me había quitado la camisa, y estaba tan erecto que casi llegaba al orgasmo en mi diminuta tanga que me había puesto para lucírsela al él. Se lo mamé no se por cuanto tiempo, tanto hasta que fue él quien me ordenó que me levantará y me desnudara que quería ver mi pequeño y hermoso pene que le había comentado Daniel. Eso me tranquilizó un poco, me quité los zapatos, la camisa y bajé mis pantalones de espalda hacia él, para que primero admirara mi pompis, el cual me apretó muy fuertemente mientras me decía que estaba buenísimo y me volteaba para bajarme la tanga y decir un ...WOW... al verme el pene erecto, el cual se llevó a la boca y comenzó a lamerlo y lamerlo, mientras me preguntaba: ¿te gusta?.. ¿te gusta?. Yo estaba aún muy emocionado, mi ano lo sentía húmedo, mi pene casi estallaba dentro de su boca, todo mi cuerpo era presa de unos espasmos incontenibles, yo casi no resistía más sin sentir aquel pene dentro de mi, pero no quería precipitar las cosas y dejé que Ricardo me chupara el pene cuanto quisiera, solo que llegó un momento en que casi me vengo y se lo saqué de la boca, el se sonrió y me dijo: vamos a prepararte para la penetración. Fui de nuevo presa del miedo al oír sus palabras, pero no había otra caso. Ambos estábamos desnudos, solo que entre su pene y el mío había una diferencia del cielo al infierno. De su descomunal órgano salían varios penecitos como el mío. |
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| Me
indicó que fuéramos al baño y sacó de un gabinete una gruesa y larga pera
en forma de pene, la cual llenó de agua tibia y glicerina y me hizo colocar
sobre el bidet con las nalgas abierta y la pelvis inclinada hacia él, sintiendo
de inmediato como me penetraba aquel duro aparato y comenzaba a bombear
el tibio liquido que había en su interior inundando totalmente mis intestinos
los cuales estaban ya bastante limpios, pero yo no me atrevía a refutarle
nada a Ricardo, me tenía bajo su dominio y sus palabras eran órdenes para
mi. Me vació todo el contenido y me dijo que apretara muy duro el ano mientras retiraba la pera, volvía a llenarla y la introducía nuevamente dentro de mi intestinos para descargar una vez más su contenido y pedirme nuevamente que apretara muy fuertemente el ano mientras la retiraba nuevamente y me colocaba en la taza de water para descargar todo lo que estaba en mis intestinos, lo cual hice con gran presión y abundantemente ante el asombro de él, al ver que no había descargado nada fecal, lo cual le agradó mucho y me comentó sonriendo estás muy limpio por dentro. Cuando salíamos del bañó yo iba adelante y sentó cuando sus musculosos brazos me tomaron por la cintura y me apretaron contra él, sintiendo todo el vigor de su pene en la puerta de mi ano palpitante, pero no presiona para penetrarme, solo quería excitarme y lo lograba con solo rozarme, yo temblaba, estaba muy sensible, sentía miedo y deseos, mi mente era una confusión de pensamientos libidinosos y lujuria, solo deseaba ser penetrado por aquel pene que me estaba haciendo delirar sintiéndolo palpitar en la entrada de mi ano. El me rodeó por la cintura levantándome del suelo y casi sentándome sobre su pené el cual en esa oportunidad si sentí como presionaba para entrar, pero mi ano no estaba suficientemente dilatado aún como para que pudiera entrar y ante un pequeño grito de dolor que emití Ricardo aflojó la presión y me llevó así en peso hasta la cama, me colocó en cuatro patas y comenzó a chuparme el ano penetrándomelo con la lengua, luego con un dedo y finalmente llegando a meterme hasta tres de ellos impregnados de un gel lubricante muy rico que aumentaba mi excitación y me hacían sentir bastante dilatado. Cuando él lo creyó conveniente, me dijo que me diera vuelta y me acostara boca arriba al borde de la cama y levantara la piernas al aire las cuales tomó por los tobillos y llevó contra mi pecho sintiendo ahora como presionaba muy fuertemente su glande contra mi ano y me decía que lo dilatara al máximo como si fuera a defecar, lo cual yo hacía con fuerzas hasta sentir como su glande se abrió paso entre mis carnes y su pene comenzaba a perforar mis intestino, con un dolor inmenso pero una gran satisfacción de tener adentro parte de lo que tanto deseaba. Ricardo lo detuvo hasta donde lo había metido por unos minutos, mientras me pedía que se lo apretara muy duro con mi ano, pero mis movimientos de contracción no obedecían a mi voluntad, estaba en su poder, solo él podía lograr lo que quería n mi cuerpo, era de su propiedad y así se lo hice saber, lo cual o hacía sentirse orgulloso y le brillaban los ojos de la alegría. Pero en todo había algo tan espectacular, y era que el dolor que sentía era soportable con facilidad, mas sentía ardor que dolor, y le pedí muy cariñosamente que me lo siguiera metiendo lo cual hizo de inmediato al darme otra embestida que sentí muy fuerte a mi interior, pero sentía también un placer inmenso, ahora si podía controlar las contracciones de mis esfínteres y los apretaba y aflojaba a cada instante para disfrutar de las palpitaciones de aquel enorme pene dentro de mi, sentía como se ensanchaba y dilataba produciéndome oleadas de placer infinito. Cuando me sentía al borde de la locura, le grite, Ricardo, por favor métemelo todo, destrózame si quieres, haz cuanto desees conmigo y sentí como se abalanzó con fuerza sobre mi pecho, metiéndome de un solo tirón el resto de su descomunal pene, la parte más gruesa, que me hizo ver el cielo multicolor cuando lo sentí totalmente dentro, casi en el estómago. Sentía como me dolía todo interiormente, pero también como el dolor de ano era muy tolerable, mas sentía la presión en el intestino y sobre todo cuando Ricardo comenzó a moverse de afuera para dentro y a darme embestidas que las sentía en la boca del estómago, y disfrutaba mucho cuando sus enormes testículos golpeaban contra mis nalgas abiertas de par en par. Cada vez que Ricardo lo sacaba y volvía a meter, sentía como si el mundo se me escapaba por el culo, era tanto el placer que estaba al borde del desmayo, Ricardo me mordisqueaba las tetillas, me lamía el cuello, me chupaba los labios, me mordía las orejas y me hacía sentir los que de verdad deseaba ser, su mujer, sentirme así salvajemente penetrada, ser solo de él. El por su parte mientras arreciaba sus movimientos dentro de mí, me preguntaba orgulloso de si mismo, ¿lo sientes divino mi amor?....¿te sientes lleno de mí?...a lo que yo le respondía entre sollozos, que sí, pero que me diera mas duro, quería y necesitaba más castigo, quería llegar al infinito con él. El me decía: eres una putica mi vida, anda, apriétamelo duro mi vida, siénteme tuyo mi amor, mi putica y mientras me decía esas cosas, sentí como arreciaban sus embestidas y como me presionó por las caderas, para hacerme sentir todo tu pene dentro y derramarse hasta la última gota dentro de mí, lo cual yo sentía como la máxima expresión del placer anal. Sentía como su semen quemaban mis intestinos por dentro, como la base de su pene se ensanchaba y aumentaba su grosor en cada eyaculada y como la cantidad de semen a pesar de la profundidad donde estaba su glande, ya se escurría fuera de mi ano y me chorreaba por los testículos, mientras el seguía bombeando dentro de mí, con su pene totalmente erecto y entregándome las últimas gotas de su sabor, el cual terminé de disfrutar cuando me lo sacó y llevó hasta la boca para que me lamiera los restos de su semen y de los jugos de mis propios intestinos. Cuando su pene quedó totalmente limpio y flácido, se acostó sobre mi, me abrazó muy fuerte, me dio un beso de lengua muy húmedo y apretado y me dijo, te quiero Carlos, eres la tercera persona que resiste mi pene totalmente dentro, solo que tu has sido la que he visto que lo ha disfrutado con mayor intensidad. Carlos sin compromiso, quiero seguir siendo tu macho, me dijo con mucha alegría a lo que yo le respondí: gracias mi cielo, no sabes cuan feliz tu me haces con ello. Te prometo que la próxima vez, te colmaré de placer y haré todos tus deseos para hacerte el macho más feliz de la tierra. Mi ano, me ardía tremendamente, me lo tocaba y sentía cuan inflamado estaba, pero Ricardo todo un veterano, me untó una crema especial para aminorar el dolor y sobre todo el gran ardor. Les cuento que Marcos seguirá siendo mi gran amigo, pero desde hoy mi macho es Ricardo, con el he conocido las puertas del cielo y con el me gustaría morir ensartado en su descomunal pene, el cual me hizo conocer hoy el máximo placer que puede existir en la vida. Cuando me despedía de él, le di un beso en los labios, le apreté muy fuerte el pene y le dije muy suavemente: Ricardo, te amo. Carlos |
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