La Religiosa
Una de las mas comunes fantasias sexuales consiste en tener sexo con una religiosa, ¿nunca quisiste follarte a una monja ?

Los hechos aquí relatados, sucedieron hace unos meses atrás, y se iniciaron
en mi oficina a raíz de una conversación abierta que mantenía con varios de
mis empleados. El tema de la conversación giraba en torno a la religión, en
un momento de la conversación dije "La única forma en que yo me quedé
escuchando una de esas letanías, es que me encuentre follando con una tipa
y que ella aparte de estar muy buena, sea ella la que las diga" luego de
eso, no le di mayor importancia al tema, pero aparentemente uno de mis
empleados, Joaquín un fanático religioso le dio mayor importancia que yo, y
aparentemente comentó nuestra conversación en su iglesia o en su grupo de
terapia o algo así por el estilo, el asunto es que a la semana comenzaron a
visitarme en mi oficina, un grupo de mujeres de las que catalogo como
fanáticas religiosas.

La primera visita como les dije fue en mi oficina, llegaron tres viejas de
trajes oscuros y largos, al principio pensé que eran tres clientes que
necesitaban de mi asesoría legal, hasta que comenzaron a orar, fue
necesario llamar a la policía para que desalojaran mi oficina.

A la semana siguiente cambiaron de táctica y se presentaron a mi hogar,
desde luego no las deje pasar, pero se la pasaron en la puerta de mi casa,
por aproximadamente dos semanas. A la tercera semana me cansé de verlas
todos los días, y decidí jugarles una broma. Dejé la puerta de mi casa
entre abierta, y en menos de lo que canta un gallo, las tres entraron como
Pedro por su casa, mientras tanto yo me fui a mi cuarto, me quité toda la
ropa y me puse una bata corta que apenas me llegaba a la mitad de los
muslos, luego me dirigí a la cocina y preparé unos bocadillos y refrescos,
los coloqué en una bandeja y me dirigí a la sala, en donde se encontraban
las tres urracas de pie. Ellas al verme se pusieron a orar, pero yo las
interrumpí y les ofrecí lo que había en la bandeja, de inmediato las invité
a sentarse, y busqué que conversaran conmigo, al principio se encontraban
algo renuentes, pero poco a poco les fui haciendo soltar la lengua, de
hecho el refresco tenía algo de alcohol, pero con mucha azúcar, lo que le
disimulaba el sabor, a medida que yo les daba confianza ellas se envolvían
más y más en la conversación, cuando lo creí prudente empecé a dejar que me
vieran algo más de mis piernas, hasta ese momento me encontraba de lado con
respecto a ellas, de inmediato las cruce y las coloqué algo separadas, de
seguro podían ver mis testículos y mi pene, que hasta ese momento se
encontraba en estado de reposo, el hecho de que yo supiera que las tres
viejas tenían sus ojos clavados entre mis piernas me hizo excitarme y por
consiguiente que mi verga se parará, en este punto las tres se vieron la
cara, y comentaron algo entre ellas, luego sacaron unos papeles y se
pusieron a leerlos en voz alta, dos de ellas la del centro no me quitaba
los ojos de encima. En ese punto decidí cambiar de táctica, les ofrecí más
refrescos y al servirlos la bata se abrió, dejando todos mi encanto
masculino a su vista, aparentemente fue mucho para ellas, ya que de
inmediato se pararon las dos lectoras y ayudaron a la tercera que parecía
estar en trance, salieron de mi casa llevándose por delante casi todos los
muebles de la sala. Después de eso desaparecieron sin dejar rastro. Esa
noche reí como nunca lo había hecho, al recordar los rostros de las tres
viejas.

A la semana siguiente mi empleado Joaquín presentó su renuncia, y me
solicitó que aceptara en su lugar a una joven de su iglesia. Debido al
mucho trabajo acumulado acepté a la nueva empleada aun sin verla. Alina se
presentó al día siguiente a trabajar, debía tener entre 25 a 30 años, ni
delgada ni gruesa, un poco más alta que el promedio de las mujeres, de
cabello negro recogido, no usaba maquillaje alguno, de tras de unos grandes
lentes tenía unos grandes ojos negros, se vestía de manera muy
conservadora, rápidamente se adaptó a la dinámica de mi oficina. Debido a
su seriedad el personal solo la trataba, lo mínimo necesario, en par de
semana Alina ya dominaba la contabilidad, conocía a mis clientes y sus
casos.

Un buen día de duro trabajo en los tribunales, me fui directo a casa, al
llegar me esperaban en la puerta las tres cacatúas, pase por su lado y se
dieron a la tarea de orar, yo no les preste mucha atención, pero se me
ocurrió invitarlas de nuevo a pasar para divertirme un rato, por lo que me
quite la ropa me di una ducha y me dirigí a la puerta, poniendome una bata.
Al pasar por la sala cual no seria mi sorpresa, al encontrar sentada en uno
de los sofá de la sala, a mi nueva empleada. Alina tenia sobre su falda un
paquete de documentos, los cuales yo debía firmar. Su presencia me
sorprendió desde luego como ya les dije, al verme ella se puso de pie de
inmediato.

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Ante tal situación me quede paralizado por unos segundos, ella se dio
cuenta de mi sorpresa y de inmediato me saludo, y me indicó que papeles
debía firmar, luego comentó que había encontrado la puerta abierta, y al no
recibir respuesta decidió entrar, yo le pregunté sobre las tres señoras y
ella me respondió que no había visto a nadie. Una ves aclarada la situación
le invite una copa, pero no la aceptó, le indique que se pusiera cómoda
mientras yo me terminaba de vestir, a lo que ella respondió que no era
necesario el que me terminara de vestir, ya que ella tenía varios hermanos
varones y estaba acostumbrada a verlos en la misma condición en que yo me
encontraba. Me sonrojé algo, mientras yo revisaba y firmaba los documentos,
ella me pidió permiso para entrar en P.C. que tengo en el estudio, luego me
acorde que mi P.C. tiene un sistema que automáticamente se conecta a la
red, y de paso a la pagina de Aventuras Eroticas, pero como la observe tan
interesada en la pantalla decidí terminar de firmar y luego indicarle lo
que iva a encontrar en la P.C.

Una ves que termine de revisar y firmar los documentos, me dirigí a mi P.C.
donde se encontraba Alina, al llegar hasta donde ella la vi tan
concentrada, que me quede de pie en silencio a unos cuantos pasos de tras
de ella. Me percate que estaba terminando de leer uno de los relatos, y de
inmediato pasó a una foto, que ya tenía pre-seleccionada, de una mujer
mamando al mismo tiempo que otro tipo le daba por el culo. Yo permanecí en
silencio observando como Alina se recogía con una mano su falda, mientras
que con la otras mano se acariciaba dentro de sus piernas, al principio se
daba lentamente con suavidad, pero poco a poco fue dandole con más y más
fuerza. Yo por mi parte ante tal espectáculo me encontraba totalmente
excitado, mi verga se abia levantado a su máxima expresión, sobre saliendo
de su encierro dentro de la bata, mientras tanto Alina se llevaba su otra
mano a sus senos por debajo de su blusa, y se acariciaba divinamente. En
eso yo decidí tomar acción, y le puse mi mano sobre su hombro, Alina se
sobre salto, volteo su rostro hacia mi y se quedó frente a frente a mi
verga.

Sin decir una sola palabra, retiró sus manos de sus senos y su coño, y con
suavidad agarró mi pinga y se la llevó hasta su boca, mientras tanto yo
permanecía de pie, y deje que mi bata se escurriera hasta el suelo quedando
totalmente desnudo ante ella, Alina con mi verga dentro de su boca
permaneció un largo rato, puso sus manos sobre mis caderas y las deslizo
hasta mis nalgas, en ese momento la tome por sus brazos y la levante de la
silla, no es que no me gustara la mamada que me estaba dando en ese
momento, de hecho era una de las mejores que había disfrutado, pero yo
quería algo más. Tome por una mano a Alina y la conduje a mi habitación, al
legar a la cama los dos nos acostamos y por un rato estuvimos magreandonos,
ella continuaba totalmente vestida y yo totalmente desnudo, con mis manos
busque su pantaletas, se encontraban empapadas, las fui retirando con una
mano mientras que con la otra agarraba su coño, el cual al igual que sus
piernas se encontraba hermosamente peludo, sin más metí mi cabeza dentro de
su falda y con mi boca bese, lamí, y chupe todo su coño y su culo, al
tiempo que ella me acariciaba mi verga y los huevos, mi nariz se dio un
festín del aroma de hembra de Alina, llego el momento en que ella me tomo
por mi cabeza y me restregaba contra sus labios, su clítoris, y su culo con
fuerza hasta que no pudo contener más orgasmo, y lo disfrutó plenamente.

Alina aun permanecía con casi toda su ropa puesta, y eso me excitaba más
aun, así que me le fui encima, se encontraba tan lubricada por mi saliva y
sus propios líquidos que la penetración fue inmediata, le estuvimos dando
un buen rato, yo con mis manos busque sus senos por debajo de su blusa, me
encontré un pequeño sostén el cual se des hizo entre mis manos para dejar
libres esos dos hermosos senos, que con mi boca chupe hasta que no pude
contenerme más y un gran chorro de semen fluyo hacia Alina. Por un rato los
dos permanecimos acostados, de repente Alina se inclino sobre mi pinga y se
dio a la tarea de mamarla hasta que por arte de magia resurgió nuevamente,
ella se coloco en cuatro patas, se recogió la falda dejando sus blancas
nalgas ante mis ojos, ella no me dijo nada pero para buen entendedor no
hacen falta palabras. Sus hermosas nalgas recibieron mi verga, la cual fue
desapareciendo totalmente dentro de ella, una ves enculada Alina se quejo
un poco pero de inmediato comenzó a mover su culo de forma rítmica, una de
mis manos busco su coño y con la otra busque sus senos, mi boca se poso en
su cuello y su nuca, y a medida que se lo metía o lo sacaba. Ella comenzó a
murmurar unas palabras al principio no le puse atención ya que estaba muy
concentrado en cogerla por el culo, pero luego fue levantando su voz hasta
que claramente la escuche orando, en realidad a mi me importaba un carajo
lo que ella dijese en ese momento, yo solo estaba interesado en seguir
culeandola. Hasta que los dos llegamos al éxtasis, nuevamente mi semen la
invadió completamente y tanto ella como yo terminamos exhausto. Alina
permanecía con casi toda su ropa, yo por mi parte permanecía desnudo. En
eso ella se levantó se fue al baño, se aseo y se marchó.

Al día siguiente al llegar a la oficina Alina actuó como si nada hubiera
pasado entre nosotros, cosa que me dejó algo inquietó hasta que se me
acercó, y me preguntó si a la noche podía volver a visitarme, con su
hermana para continuar con el circulo de oración.

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