Tiempo de recordar
Ahora si me estoy molestando, resulta que no puedo salir de aquí para ir por un helado, han de pensar que estoy presa, me dicen que me tranquilice que solo estaré dos días más. Que se queden ellos en mi lugar, no puedo tener un simple helado, ya no digamos estar con mis hijas o con Raúl. Ahora que lo recuerdo, vine a este malsano lugar por culpa de él, desgraciado, pero me va a escuchar cuando pueda verlo. Según me dijo solo quería que me revisaran pues ya era demasiada mi distracción. Bueno en eso tiene razón, pero como no voy a estar distraída si estoy ocupada pensando en mi vida, disfrutando por primera vez de mis recuerdos, ahora que por fin tengo tiempo de hacerlo. Él no sabe lo que es darse cuenta de que he estado tan ocupada toda mi vida como para preocuparme por recordar las cosas que me han sucedido. Sé que soy feliz y nadie me paga por serlo, pero no tengo tiempo para recordar mi pasado, si apenas y tengo tiempo de recordar mi presente, recordar lo que tengo que hacer en mi trabajo, en mi casa, preocuparme por mis hijas, además claro de atender a mi madre y a mi misma, pues yo soy más que madre o hija. Estos hombres solo ocupados de su persona no pueden entenderlo, bueno Raúl no es así, él si me comprende, por eso es que mi vida sé ha tranquilizado, él es el culpable de que ahora tenga más tiempo para recordar mi pasado, el cual en ocasiones llena mi cabeza y no me deja pensar en otra cosa. Así les ha de pasar a los moribundos que dicen ver su vida entera pasar por sus ojos justo cuando sintieron la muerte cercana. Ellos no han de haber tenido tiempo de recordar durante su vida, yo les llevo ventaja, pues recuerdo ahora que estoy viva y que tengo mucha vida por delante, a pesar de que los médicos digan que mi salud es mala debido a mis excesos.

Rocío Castañeda, así se llamaba, por fin lo recordé, era una chica muy bonita, se sentaba delante de mi en el colegio para señoritas. Tres años metida en un colegio de señoritas, es claro que estando ahí mi madre se sentía segura al alejarme de los hombres. Tenia razón en preocuparse por mantenerme alejada de los niños, ya que a mis doce años ya tenia un cuerpo de señorita y atraía las miradas de niños y de hombres. El año anterior a que metiera en ese colegio, quise experimentar muchas cosas, fue cuando me atrapo con mi primo en su recamara, también quise saber lo que se sentía ser besada por un chico, y la verdad me gusto tanto que no fue suficiente probarlo y ya, quería saber si los demás podían hacerme sentir ese calorcito tan rico que sentí por primera vez al besar a mi vecino mientras jugábamos a la casita. Él y yo éramos los padres y alentados por los demás niños nos besamos. Ese niño se sonrojo y se acerco a mi, puso sus manos sobre mis hombros y me atrajo hacia él, nuestros labios se juntaron, yo los tenia cerrados, no quería que metiera su lengua en mi boca, pero el puso su lengua entre mis labios y poco a poco los fue abriendo, a mi me gusto esa caricia y decidí cooperar con él, así que abrí un poco más mis labios y deje que su lengua jugara con la mía por un rato, era una sensación muy agradable. Desde ese día cada que podíamos practicábamos los besos mientras nuestros padres no podían vernos, pero un par de veces no tuvimos buena suerte y mi madre nos atrapó, así que tuve que aguantar el castigo de mi madre y dejar de besar a ese chico, pero como no me prohibió besar a otros niños, pues tuve la oportunidad de seguir practicando pero ahora con otros niños. Fue por eso que al cumplir los doce años decidió inscribirme en ese colegio de monjas para señoritas. En esa escuela conocí a Rocío, en primer año era un palo, estaba muy flaca, pero su cara era muy agradable, desde el primer día de clases nos hicimos amigas, éramos inseparables. Durante los dos años siguientes comenzamos a acentuar más nuestras formas de mujer al igual que las demás niñas, ella y yo compartíamos todo, incluyendo nuestras dudas sobre sexo, que cada vez eran más grandes. Un día ella decidió tomar una de las revistas que su hermano mayor tenia en su cuarto, las tenia escondidas para que su madre no las encontrara, pero ella sabia donde las ocultaba. Así que saliendo de la escuela fuimos directo a mi casa y nos encerramos en mi cuarto. Sacó la revista y comenzamos a hojearla, nos quedamos paralizadas al ver la primer fotografía, en ella estaba una mujer desnuda y tenia una mano entre sus piernas, la siguiente fotografía presentaba a otra chica que se acariciaba los senos y se encontraba totalmente desnuda aunque no enseñaba su pubis la observamos por un largo rato, hasta que decidimos cambiar la pagina, las fotos siguientes tenían chicas desnudas en diferentes posiciones. Algo sorprendida note que Rocío estaba un poco contrariada pues esperaba ver el pubis de esas mujeres, para saber si ella era como las demás mujeres. Entonces fue que le dije que ella tenia lo mismo que cualquier mujer, trate de explicarle que yo me había explorado mucho tiempo antes y sabia que era muy placentero para mi el tocarme esas partes, además de que ella ya sabia lo que habíamos hecho mi primo y yo. Ella no me creía, así que le dije que se quitara la ropa y vería como las dos teníamos lo mismo. Ella dudó un poco pero al fin se saco la ropa, su cuerpo ya era el de una señorita, sus senos se habían desarrollado más que los mios y eso me molesto un poco, pero aun así puse un espejo entre sus piernas y le dije que abriera sus labios vaginales, ella lo hizo y pudimos ver su clítoris, entonces le dije que lo tocara con cuidado para que sintiera lo que yo sentía cuando lo hacia, como vi que no sabia como tocarlo, yo lo hice por ella. Al sentir mi mano trató de retirarla pero yo no deje de tocarla. Su clítoris se endurecido y dejo entonces que la tocara como yo quería, se recostó en la cama y fue entonces que vi que sus pezones estaban más grandes que al principio, yo sentía golpear la sangre contra mis sienes y oía como gemía mientras la manipulaba. Toque sus senos y sus pezones se sentían duros e invitaban a ser mordidos, ella no ponía ninguna resistencia. Acerque mi rostro a su pecho y comencé a besarle uno de esos suaves y redondos pechos, mi boca encontró su pezón, lo succione por un rato y lo acaricie con mi lengua, lo mismo hice con el otro, mis manos recorrían su cuerpo, mientras ella acariciaba mi cabeza y la oprimía contra su pecho.
Fotos XXX y relatos eroticos GRATIS en tu email: Heterosexual Gay
Contactos GRATIS Que buscas? : Provincia :
Sentí entonces una gran necesidad de besarla en la boca, así que subí mi cara y la bese en las mejillas y el cuello, me sorprendí un poco al ver que ella me ofrecía sus labios así que no dude más y la bese tal y como había besado a los chicos, ella me respondió metiendo su lengua en mi boca y acariciando mis nalgas con sus manos. Sus manos exploraban todo mi cuerpo, eran suaves y estaban calientes, metía los dedos entre mis nalgas y su lengua en mi boca, mi pierna rozaba su pubis, ella lo elevaba para rozarlo con más fuerza, al mismo tiempo me rozaba con su pierna. Las dos estabamos jadeando y girando en la cama, cambiando de posición constantemente pues ella quería prodigarme las mismas caricias que yo le había hecho. Sus dientes mordían ligeramente mis pezones su mano se hundía entre mis piernas, estabamos empapadas de sudor y de los líquidos que salían de nuestras vaginas, pues pasábamos la vagina de una sobre todo el cuerpo de la otra. El sabor del líquido que ella tenia sobre su cuerpo me encanto y decidí provarlo directamente de su vagina ya que no podía hacerlo de la mía. Metí mi cara entre sus piernas pude ver como el vello que rodeaba su hendidura se encontraba empapado, un líquido brotaba de su vagina como de una fuente, acerque mi boca y con la lengua probé un poco de ese líquido, un ligero aroma me envolvía, era tan excitante que comencé a lamer frenéticamente la entrada de su vagina, ella gemía y elevaba su cadera, al chupar su clítoris sus gemidos aumentaron, un grito escapo de su garganta y gran cantidad de líquido salió de su vagina. Me llevo a su cara y después de besarme largamente en la boca, hizo que me montara sobre su cara, su lengua entro en mi vagina haciéndome gemir, era una sensación nunca antes sentida, mejor que cuando mi primo metió sus dedos en el mismo lugar que ahora Rocío exploraba con su lengua, sus dedos acariciaban mi ano y uno de ellos penetro en este sin problema, estaba totalmente lubricado por mi propio sudor y mi líquido vaginal. Al sentir su dedo dentro de mi, una sensación de cosquilleo y placer me envolvió, podía sentir su dedo deslizándose dentro de mi, hacia que mi estomago se endureciera, sus dientes rozaban mi clítoris y de cuando en cuando jalaba con su boca mis labios vaginales. Después de un momento de estar así, me volví hacia su vagina y lamí nuevamente su clítoris, al hacer esto sentí como un calor me invadía comenzando cerca de mi vagina, la cual seguía siendo devorada por Rocío, el calor continuo y le siguió un cosquilleo que me obligo a mover mi cadera para incrementar el roce con que me hacia gozar mi amante, un temblor invadió mi cuerpo y solo pude gemir mientras mi lengua entraba en una vagina que nuevamente se llenaba de líquido. Los gemidos de ambas se confundieron en el cuarto, una sensación de tranquilidad nos invadió, nos besamos y permanecimos abrazadas acariciándonos hasta que reanudamos nuestra búsqueda de nuevas sensaciones. Esa tarde logre tener varios orgasmos, nos amamos durante casi 6 horas, solo nos detuvimos cuando escuchamos que mi madre llegaba a la casa. Ella fue mi amante durante el tiempo que permanecí en el colegio de monjas, es decir, dos años más. Al terminar el colegio ella se fue con su familia al norte del país y yo ingrese a la universidad.

¿Que hora será?, hay mucha luz afuera, parece que dormí bastante tiempo, ahora entiendo esa frase de recordar es vivir, aun ahora que llevo tantos años de no ver a Rocío sigue haciéndome dormir perfectamente después de una noche de placer, solo al recordarla comenzé a tener orgasmos, mi cama debió quedar empapada pues me llega el olor del amor. Si mis dedos aun lo tienen impregnado. Ya quisiera salir de este encierro, aunque empiezo a gozarlo, fue divertido ver la cara de la enfermera cuando vino a cambiar las sabanas, estaban manchadas y perfumadas por mi olor, creo que al salir de aquí se las pego a la cara para excitarse un poco. Desde su entrada al cuarto noto el olor, y al cambiar mi cama no dejo de verme y ver las sabanas alternativamente. Es bueno ver que aun puedo excitar a una chica. Hace mucho que no lo intento. Al salir de aquí lo primero que haré será buscar junto con mi amante esposo una chica para los dos.

Ninfa y Sátiro

(c) 2000-2002 AventurasEroticas.com Todos los derechos reservados.
Todos los relatos son propiedad de sus autores si lo deseas, puedes enviar tus propios relatos